Estamos ante la búsqueda de trazar una línea que cruce al silencio a través de la fosilización. Entendiendo a la fosilización no como un proceso independiente o aislado, sino como parte de un ciclo natural de sedimentación que permite la petrificación de la materia tangible o, en este caso, intangible. Es el estado alcanzado por una entidad conservada, la impronta de algo que ha perdurado en el tiempo y que se convierte en prueba de que ese algo existió. Una huella que permanece y que es encontrada en lo subterráneo, en el interior de una matriz espacial. Es la materia que se disipa para dar lugar a la figura de su ausencia. Frente al tiempo, representa el frágil y sutil triunfo de la presencia en el desvanecimiento.
Al plantear al silencio como un fósil sonoro se busca hacer uso del silencio como un lugar en el que se manifiesta la huella, lo habitado. Le Breton en su libro El silencio: aproximaciones dice que: “Cuando acaba la conversación y se separan las personas, el silencio reinante queda impregnado de un aroma de reflexión interior, del eco de las palabras recientes”. De tal manera, el silencio no es simplemente un vacío o una ausencia de sonido, es el entramado que sostiene a los sucesos de la vida. De la misma manera, también puede ser visto como una prueba o evidencia de lo que se ha experimentado en un lugar determinado, el eco de lo habitado.
Al habitar el silencio, las palabras que alguna vez pronunciamos no se evaporan por completo de nuestros cuerpos, sino que se sedimentan, creando un proceso de petrificación que resulta en fósiles sonoros. Estos fósiles sonoros son una manifestación de nuestra memoria e historia corporal, nos recuerdan a las palabras y sonidos que una vez fueron emitidos y que permanecen.
El silencio es ese material de sedimentación en donde lo dicho y escuchado se imprime, buscamos traducir ese vestigio a movimiento.
ACCIÓN
En este proyecto se trabajó con tres ejecutantes, a quienes –bajo la idea de que en el silencio ocurre una sedimentación que deviene en un fósil–, se les invitó a acuerpar, a través del movimiento, las ideas de uno de los cuatro autores* que dialogaron y ayudaron a la construcción de la pieza. A cada ejecutante se le asignó un autor distinto lo que dio paso a la conversación entre cuerpos que observamos en el registro de la acción.
* John Cage, David Le Breton, George Steiner, Pablo d'Ors.
1. Se reunió a un grupo de tres personas para conversar acerca del silencio. Se le asignó a cada participante las ideas de uno de los cuatro autores usados como referencia en este proyecto, con la finalidad de que habitaran las propuestas de estos. Imaginando como dentro de sus cuerpos estas se petrificaban –a través de la sedimentación/reflexión– dando paso a la formación de fósiles que se exteriorizaron a través del movimiento. Se les dio 3 días para que sedimentaran esas ideas en sus cuerpos.
GUIONES:

George Steiner

John Cage

David Le Breton y Pablo d'Ors
2. Al tercer día nos reunimos para llevar a cabo la acción, pero antes se tuvo una conversación con los involucrados en el proyecto con la finalidad de compartir las reflexiones que habían surgido y lo que había pasado por sus cuerpos en esos días.
Conversación previa a la acción
3. La palabra silencio fue escrita sobre el suelo utilizando tierra. Se codificó la coreografía, para pasar sobre la palabra y borrarla, con base en las ideas que se les había asignado. Los movimientos corporales se generaron a partir de la traducción del habitar las palabras en el silencio.
En este acto efímero, del caminar de los participantes, se borró la palabra. Los restos dejaron una huella en el piso que funcionó como un testimonio de la presencia humana. La importancia del silencio como un lugar habitado se reflejó en los restos de tierra que las personas se llevaron en los pies. Destacando lo efímero del sonido y su capacidad de dejar una impronta duradera en nuestra percepción del mundo a través del silencio.
Por otra parte, la destrucción de la palabra denota la artificialidad de su definición, que solo se aloja dentro de las murallas del lenguaje y que al experimentarlo con el cuerpo, su definición se destruye. Ya que, es a través de los sentidos que accedemos a comprender las cosas que se le escapan al lenguaje (como el silencio).







El silencio es un fósil sonoro I, Fernanda Leaño, 2023.
Ejecutantes colaboradores:
Marcela Roldán
Jaime Andrés Aldaz
Citlalli Rodríguez
Registro:
Mario Rosales
