


El presente proyecto explora el silencio buscando redefinirlo. Pensándolo como un espacio de posibilidad de significación de la palabra y de lo sonoro. Más allá de definir el silencio como un vacío, es reconocer la infinidad de sonidos que lo componen. Un silencio que acentúa las sutilezas y matices, estableciendo la textura sonora del entorno. El silencio es el desapercibido hilo conductor sobre el cual se construye el mundo, ya que siempre está ahí, es la totalidad que se encuentra detrás del lenguaje y a la que difícilmente podemos acceder de manera directa. En este sentido, el silencio –como el tiempo– es el tejido invisible que sostiene la trama de nuestras vidas. Es el cimiento sobre el cual se construyen nuestras relaciones e interacciones con el mundo. Pensándonos como una sociedad que ha naturalizado el ruido ininterrumpido, las preguntas principales que plantea el proyecto son: ¿Cómo estamos habitando el silencio hoy? ¿Nos hemos intentado deshacer de él? ¿En qué lo hemos convertido? ¿Hemos dejado de prestarle atención? ¿Le hemos quitado su espacio?